Actividad: Vivir desde la Naturaleza

Destinatarios: 4º de ESO y Bachillerato

Finalidad: Descubrir la corresponsabilidad del hombre con Dios en el cuidado, uso y disfrute de la naturaleza. Vivirla como un regalo recibido que debemos conservar para futuras generaciones. Encontrar en ella una puerta para el encuentro con el Creador.

Objetivos:

  1. Conocer el relato bíblico de la Creación para descubrir el amor de Dios al mundo y al hombre.
  2. Vivir la gratuidad.
  3. Descubrir en la naturaleza el marco privilegiado de encuentro con Dios.

Documento: relato de la Creación (Gn 1, 1-2, 4)

Duración: Una sesión de 55 minutos.

Desarrollo:

  • Introducción: Colocaremos en el suelo un mural (papel o tela) con un mapamundi coloreado. Ponemos música suave y alegre y vamos leyendo el relato del Génesis despacio, saboreándolo. Conforme lo leemos los alumnos van colocando encima del mapa imágenes dadas por el profesor y que corresponden a los distintos momentos del relato.
  • Explicación: Contemplamos la belleza del mundo. Vamos a jugar con el mundo: la belleza de lo creado, el uso indebido que el hombre hace de él y la falta de responsabilidad que sentimos hacia lo creado. Propiciaremos un acercamiento a la naturaleza, un compromiso con ella y un encuentro con Dios en su Creación.
  • Ejercicio 1: A continuación proyectamos el vídeo de Michael Jackson “Earth song” (Canción de la Tierra) con subtítulos en español, donde se pregunta a Dios “¿qué nos pasó?, ¿qué hay de nosotros?, ¿nos dimos por vencidos?, ¿nos trae sin cuidado?…”    
  • Ejercicio 2: Dejamos que se afecten de música e imágenes y les pedimos que escriban sus sentimientos y que intenten dar respuestas a las preguntas de la canción. Mientras, el profesor retira las imágenes bellas y las va sustituyendo por imágenes desoladoras del paso del hombre por el mundo.
  • Ejercicio 3: Les hacemos volver sobre el mapa. Todo es desastre, desolación, destrucción, tristeza,… pero, ¿no puede el hombre aportar algo bueno? Les animamos a depositar sobre el mapa y cubrir las imágenes con objetos bellos y valiosos para ellos de los que lleven encima en ese momento: móviles, joyas, adornos, dinero,… mientras suena una música moderna. Nos detenemos a contemplarlo.
  • Ejercicio 4: En tanto suena una música frenética (p.ej. Vangelis, Mythoidea, pista 11 movimiento X) cuatro alumnos, elegidos anteriormente, acaparan con velocidad todos los objetos depositados hacia los extremos del mapa; hacen cuatro montones y los protegen con sus brazos. Preguntamos a los alumnos qué han sentido cuando han visto a sus compañeros hacer eso.
  • Ejercicio 5: Comparamos lo que han sentido ahora con lo que han escrito antes sobre lo que sentían al ver el mundo desolado. (Suele predominar el enfado y la rabia frente a la tristeza y la pena) les instamos a que piensen en esa diferencia y el porqué. Sale con rapidez el que “esto es mío, y lo otro… no lo vivo igual”
  • Ejercicio 6: Releemos Gn 1, 28-31 para que hagan del mundo propiedad y responsabilidad: “Es mío y será de mis hijos”. Escribirán su compromiso: “¿qué voy a hacer?”
  • Ejercicio 7: Terminamos con una visualización. Sentados en postura cómoda (puede ser en sus pupitres), espalda recta, pies apoyados en el suelo, brazos encima de las piernas o del pupitre, envueltos en una música suave y luz tenue, cerramos los ojos y nos concentramos en nuestra respiración:

“Sentimos cómo el aire entra y nos llena de vida, despacio y profundo. Hacemos varias inspiraciones profundas mientras me relajo, suelto los hombros, suelto las piernas, noto el peso de los brazos,…

Visualizo un paisaje verde, con montañas y un río que corre. Me veo de pie, descalzo, con la hierba acariciando mis plantas, corre una ligera brisa que trae olores a tomillo, romero,… suena el agua en mis oídos. Noto la tierra húmeda bajo mis pies y siento cómo se hunden, como me voy enraizando en el paisaje, como toda esa vida me alimenta. Fluye por mí el aire, el sol, el agua y la tierra. Me hago uno con el paisaje y agradezco a Dios el regalo de la Creación. Me siento creación, soy criatura, y experimento la presencia viva de Dios. Me quedo un rato así, con Él, le doy las gracias y me despido.

Voy recuperando el control sobre mi respiración, me hago consciente del aquí y ahora. Cada uno a su ritmo va abriendo los ojos despacio, recuperando el movimiento de las manos, los pies, los brazos,…”

Los alumnos toman sus cuadernos y apuntan su encuentro: sensaciones, sentimientos, si no han podido entrar, si se han despistado,…

Se les pregunta: ¿he podido vivirme como criatura?, ¿he experimentado la naturaleza como un regalo que es parte de mí?, ¿es mía también?

Conclusión:

  • Compartir la experiencia de la sesión, si se han sentido avanzar en el proceso de responsabilidad con el mundo. Si han llegado a sentir a Dios acompañándoles en su paisaje.
  • Compartir: ¿crees que la naturaleza es un espacio privilegiado de encuentro con Él?, ¿lo has vivido así?
  • Agradecer la oportunidad que un amanecer nos brinda cada día de vivir a Dios con intensidad.

Valoración de la actividad: Las claves que tendremos en cuenta a la hora de valorar-evaluar la actividad serán:

  1. Interés y participación activa.
  2. Trabajo personal propuesto en los ejercicios.
  3. Compromisos adquiridos.
  4. Experiencia compartida.

Acerca de Isabel Gómez Villalba

Profesora de Religión en I.E.S. Miguel Catalán e I.E.S. Virgen del Pilar de Zaragoza. Coordinadora de la Comisión de Innovación Pedagógica de la Delegación Episcopal de Enseñanza de Zaragoza.
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